¿Cualquiera puede correr un Ultra Trail de Montaña?

Cuando se habla de ultra maratón, muchas personas imaginan únicamente resistencia física. Pero correr tantos kilómetros en la montaña implica muchísimo más. Es una experiencia donde el cuerpo, la mente y las emociones trabajan al límite durante horas, e incluso durante toda una noche.

La gran pregunta es: ¿Cualquiera puede correr un Ultra trail?. La respuesta está en cada uno de nosotros, si realmente nos interesa meternos en ese mundo. Porque una vez que entraste, si te gusta, ya no hay vuelta atrás. Y si no te gusta, tal vez lo probas una única vez, y es suficiente.

Para poder correr un Ultra maratón en montaña hay dos factores globales fundamentales: estar en condiciones físicas y estar en condiciones mentales aptas para semejante desafío. Es muy importante dedicarle tiempo al cuerpo para adaptarlo a un montón de exigencias: entrenar la resistencia, la fuerza, la estabilidad, la potencia, saber que no es lo mismo correr 21km que correr 100km. No arrancas igual, no sostenes igual, no terminas igual. Hay que hacer un importante cambio de chip. Y muchas cosas más que hay que reveer desde lo físico: la salud cardiovascular, la nutrición, la fisioterapia si es necesario, la suplementación y todo lo que cada cuerpo requiera para poder sostener los meses de planificación, entrenamiento, por supuesto la carrera y el después – porque el asunto no se termina cuando retiras tu medalla -. Pero la parte mental a veces es cómo la que más marca la diferencia. Podes estar 10 puntos físicamente, tener un ritmo envidiable, hacer mil metros de altimetría y poder seguir como si nada. Pero un Ultra no se termina en 3 horas, dura muchas más. Y cuando el tiempo, el desgaste, la paliza al cuerpo empieza a pasar factura vienen los pensamientos tortuosos de: «¿qué hago acá?, ¿por qué me anote a esta tortura?, quiero estar en mi casa, no quiero estar acá», entre otros. Y si, podes ser un crack fisicamente, pero si no sabes gestionar esos pensamientos y te llenas de ansiedad ante los dolores y el agotamiento, soltar la toalla es lo más razonable en ese momento. Y todos esos meses de sacrificio (porque implica mucho sacrificio) que no se ven concluidos cruzando la línea de meta con tu medalla en la mano, duelen un montón.

No puedo hablar por el resto, solo puedo hablar por mí. En mi caso, no empecé a correr en el 2013 visualizandome corriendo un ultra maratón. Ni por casualidad. Simplemente se fue dando, fui creciendo en las distancias de a poco, hasta que me encontré preparandome para correr mi primer Ultra en el 2019 con los 70km del Patagonia Run. Y no paré hasta las 100 millas. En el fondo me considero una luchadora empedernida, desde que tengo uso de razón. Y eso me es fundamental para poder animarme a este tipo de desafíos, es lo que me da la tracción física y mental para poder seguir avanzando, un paso a la vez, a pesar de todo.